¡Nos tomamos un kit-kat!

jueves, 5 de mayo de 2016

En el sentido figurado que, en el real, hemos comenzado la operación bikini y no se puede... o no se debe... Bueno, ¡al grano! Que no nos da la vida y necesitamos parar un poquito, coger aire, pensar por dónde y cómo queremos seguir, continuar con nuestros otros proyectos, ocuparnos sin más estreses de esta tri-maternidad... ¡Un montón de cosas! Demasiadas.

Esperarnos porque, ¡volveremos el próximo curso! Con más fuerza si cabe. Y también con más tiempo y más ganas.

Pero, tranquilos, que os seguiremos contando cosas de adolescentes en Facebook, Twitter e Instagram. 

En el mientras tanto os deseamos felicidad, salud, amor y paciencia, mucha paciencia con vuestros adolescentes. Que no son tan malos como parecen. Sólo un poquito pesados y cansinos. 

Sólo nos queda, a Teresa y a mí, deciros, ¡hasta luego!




Qué hacer con nuestros adolescente en verano.

miércoles, 27 de abril de 2016

Suponiendo que han sacado buenas notas, claro. Porque si las notas no han sido buenas, es decir, que han suspendido está claro que lo que debemos hacer con ellos es obligarles y/o "recomendarles" que deben estudiar y aprobar esas asignaturas en septiembre.

Pero seamos positivos y pensemos que son buenos estudiantes y que tienen el pavo más o menos controlado y que, por tanto, se merecen un buen verano.

Yo soy de las madres a las que no les importa que sus hijos no peguen palo al agua si durante el curso se han esforzado. El verano es tiempo de aburrirse, bañarse, quedar con amigos, tomar el sol, viajar, comer helados, trasnochar, leer, ver la tele, ir al cine, disfrutar, bañarse en el mar de noche, tontear... Todas (o casi todas) esas cosas que no se pueden hacer durante el invierno porque las obligaciones varias nos lo impiden.

Así que, les dejo ir bastante a su bola. Sin embargo, comprendo que el verano es largo y sus mentes inquietas y que, algunos padres, prefieren que tengan algún tiempo ocupado.

De hecho, eso es lo mismo que estoy pensando yo para la niña. Tiene dos semanas tontas que ella disfruta viendo la tele en el sofá pero que, a lo mejor y siempre que ella esté de acuerdo, podía aprovechar con un campamento en el sur de Francia para practicar el francés.

Me he informado con una empresa que es de mi confianza pero, por más que se lo he vendido, por ahora no me lo compra.

A lo mejor lo que hago es traerme a la playa a una amiga. Su madre se desespera por tenerla en casa todo el día viendo la tele mientras ella trabaja. Y lo mismo las apunto a un curso de windsurf. Lo malo es que tienen que "madrugar" y ni ellas ni yo estamos por la labor. Yo desde luego, ¡no!

Y sigo dándole vueltas al tema pero sin exagerar. Me gusta que tengan vidas completas. Con experiencias. Vidas a las que, al mirar hacia atrás, puedan decir, ¡madre mía todo lo que he hecho en mi corta vida!

Y el invierno no es tan propicio para nuevas aventuras como el verano, ¿verdad?

Yo adoro el verano. Ese momento del año en el que vivimos sin necesidad de tener el reloj pegado al culo todo el día. Tampoco es que me vuelva loca pero sí me tomo el día más, mucho más, relajado.

Las prisas, el correr, el cumplir objetivos, el tener obligaciones y responsabilidades es algo del invierno. O así lo veo yo. Y es por ésto que me gusta que los niños, aún aprendiendo francés, chino o windsurf, en España, Irlanda o la Conchinchina, se tomen ese tiempo como el tiempo para vivir. En toda la inmensidad de esa palabra.

No tengo claro que es lo que, al final, hará mi adolescente. Pero estoy segura de que, sea lo que sea, quiero que lo haga intensamente. Que lo disfrute. Que lo viva.

Ahora, que acepto todo tipo de sugerencias e ideas. ¿Qué vais a hacer vosotr@s con vuestros adolescentes este verano?


Princess Rap Battles

miércoles, 20 de abril de 2016

Una nueva moda. ¡Y vosotros sin saberlo! Las princesas que adoraban nuestras niñas de pequeñas han crecido (como nuestras niñas), y se han convertido en adolescentes rebeldonas (como nuestras niñas) a las que les da por cantar en "batallas de rap". Tremendo.

Me lo ha dicho mi adolescente querida que está en casa porque anda algo pocha... 

"Habla de las batallas de rap en el blog de Mum&Teen" 

Y yo con cara de póquer: "¿Batallas de rap entre princesas adolescentes? Pero, ¿y eso? ¿qué sentido tiene? (con cara de flipada)"

"No se. A mi me gustan."

Pues nada. Yo os lo cuento. Ahora las princesas ya no cantan canción melódica. Ahora cantan rap. 

A mi no me gusta el rap ni cantado por princesas ni por el mejor de todos los macarras cantaautores de rap. 

Casi que hubiera preferido el heavy a lo Rosendo. Reivindicativo y castizo.

Pero está bien saberlo. Conocer lo que a nuestros adolescentes les gusta. Aunque no coincida nada de nada con lo que nosotros pensamos que es buena música. O bueno, lo que sea. 

Quiero estar al tanto de sus gustos, sus preferencias. No para guiarla haciendo el "buen camino". Tampoco es eso. Pero el conocimiento en toda su amplitud es bueno. Para que luego cuando me venga con la gorrita para atrás y enseñando el tanga a los dieciséis, no tenga que coserme la boca para poder cerrarla y, en mi ignorancia de la realidad de mi hija, crea que ha sido abducida por un coche con la música a todo trapo y las ventanillas bajadas mientras cae una nevada increíble.

Su realidad debe ser la nuestra. 

Sin embargo, su mundo no debe ser el nuestro pero sí que debemos conocerlo. No se trata de convertirnos en "adultescentes" tal y como pudimos leer en el post de Facebook que compartimos el otro día. Eso es absurdo. Pero saber, saber y saber para, llegado el momento, atajar, atajar y atajar. 

De momento, que siga viendo a las princesas macarras. Pero, no lo dudéis, cuando la cosa suba de tono. ¡Lo atajo de raíz! 

¡Ah! Y no os penséis que os libráis. Aquí os dejo dos vídeos de esos "encontronazos principescos".


Y otro, por si no habéis tenido suficiente... ¡Mira que si ahora os gustan!


¿A qué no podéis cerrar la boca?

Cómo concienciar a nuestros adolescentes de que cuiden el planeta.

lunes, 18 de abril de 2016

No tengo ni idea de cuál es la solución. Sólo se lo que cada uno de nosotros puede hacer por intentar no arruinar este planeta en el que vivimos. Y se lo transmito a mis hijos. Quiero darles ejemplo. Que respeten el mundo en el que habitan y que cuiden de él en la medida de sus posibilidades.

Seguro que, con todo y con eso, hago cosas mal porque, con absoluta certeza, la única manera de no hacer algo mal, es aislarse de la sociedad en la que vivimos. 

En el colegio también contribuyen educando en el respeto a la madre Tierra. Y les pusieron este vídeo que mis hijos ya conocían porque se lo había enseñado su padre. A ver qué os parece.



Es duro. Sí. A mi también me lo ha parecido. Pero es la cruda realidad. El ser humano ha hecho poco por respetar la Tierra. Hemos abusado de ella. Hemos sido destructivos más que constructivos. Y es hora de darle la vuelta a eso. Y todo empieza desde pequeños. La educación, de nuevo, creo que es la solución a este problema que cada día es más acuciante.

Reciclo todo lo que puedo. El plástico al contenedor amarillo. El papel al azul. Las pilas a su propio contenedor y todo lo demás, al punto limpio. 

Lleno la lavadora y el lavavajillas. 

La ropa que se nos queda pequeña, no queremos o ya no utilizamos, la heredan nuestros primos o se la doy a alguien que se que la necesita.

Los juguetes que ya no se usan, en la época navideña, se llevan a asociaciones que recogen juguetes para familias sin recursos.

Tenemos bombillas led en toda la casa.  

Mi marido y mis hijos bucean y una vez al año, limpian un fondo marino. No os hacéis una idea de lo que se puede encontrar allí. ¡Qué guarros somos!

No se si por suerte o por desgracia, tenemos un padre vegetariano así que, los fines de semana él cocina y nuestra alimentación se basa esencialmente en verduras. Pero ni los niños ni yo somos vegetarianos. Consumimos carne y pescado. Lamentablemente para las vacas y los besugos. No se cuál es la solución ante ésto. De momento, intento que los huevos sean de calidad y no de granjas de éstas en las que las gallinas ponen huevos como locas día y noche.

Cuando nos duchamos, apagamos el agua mientras nos enjabonamos. Reconozco que la adolescente este punto se le resiste. Vamos, que se tira dos horas (¡sin exagerar! ;D) debajo del agua. Y ahí estamos luchando su padre y yo para que se de prisa. Para que termine antes. Para que no desperdicie tanta agua y tanta energía.

Apagamos y desenchufamos los pequeños electrodomésticos. 

No abusamos de la calefacción.

Son pequeñas cosas pero granito a granito, miga a miga, se hace una montaña. Y sobre todo, acostumbramos a los niños a que lo hagan. Que reciclar y/o cuidar el mundo sea parte normal de su día a día. Tanto como el comer y el dormir. 

Es algo que todos deberíamos tomarnos en serio. No creo que España sea ejemplo de ésto tampoco... lamentablemente.

¿Qué otras cosas hacéis para mejorar la vida y la salud de nuestro planeta? ¡Todas las nuevas propuestas serán bienvenidas y muy agradecidas!

Los amigos de mi hijo beben

viernes, 15 de abril de 2016

Hace unas semanas hablando con mi hijo en casa nos contó que sus amigos cuando salían los fines de semana bebían, confesando que él lo había probado pero que no le había gustado y que por ahora no lo iba a probar más. En es momento pensé mira no lo hemos hecho tan mal y es capaz de saber que eso no es bueno para él.

Pero pensando pensando me pregunte si es ilegal vender alcohol a los menores de 18 como unos niños de 14 años pueden acceder a ese alcohol sin problemas, y le plantee esa pregunta a mi hijo y me contó que en uno de los chinos del pueblo en el que vivimos se lo venden sin ningún problema.

El sitio donde hacen botellón en el pueblo donde vivimos es de dominio público es decir todo el mundo sabe que allí van los chicos y chicas para beber, imagino que la policía hace la vista gorda cosa que me parece bastante grave, tanto que haya locales que les vendan alcohol sin pedir DNI y que se vayan a un parque determinado a beber sin control.


Me preocupa porque beben de esa manera tan compulsiva, me preocupa que llamen a mi hijo para decirle si puede localizar a los padres de un amigo/a porque esta con un coma etílico (nos ha pasado).

Os confieso que tengo tentaciones de ir un sábado a la puerta de ese chino y grabar lo que los chicos llevan en sus bolsas, así quizá tendría una prueba para demostrar que ese comercio en concreto esta incumpliendo con la ley.

La verdad es que no me escandaliza que beban chicos con 14 años en mi época también había gente que lo hacía, lo que me preocupa es la manera de beber de esta generación ya que beben mucho en muy corto espacio de tiempo y con la única finalidad de cogerse la borrachera del siglo.

Creo que las razones para comenzar a beber son las mismas que nos han llevado a todos a hacerlo, la presión social tiene un papel muy importante si todos lo hacen tú no vas a quedarte atrás, pero si vuestro hijo/a tiene bien sentadas la bases sabrá en ese momento mantenerse firme en su actitud de yo no quiero beber, a veces beben porque les ayuda a superar un poco esa vergüenza que a muchos les invade, o bien porque creen que bebiendo se lo van a pasar mejor.

¿Qué consecuencias tiene el consumo de alcohol en la adolescencia?

  • El alcohol es una sustancia muy adictiva, el hecho de un consumo temprano aumenta 5 veces las probabilidades de generar una adicción.
  • Puede propiciar el consumo de otro tipo de sustancias.
  • Consecuencias en higado y todo el sistema digestivo en general.
  • Les hace más lentos en sus reacciones ya que es un depresor del sistema nervioso.
  • Violencia y alcohol están íntimamente relacionados.
El hecho de saber que sus amigos bebe y que él lo ha probado me hace estar más atenta a las cosas, normalmente estoy muy pendiente de sus reacciones y de su comportamiento pero esto me ha hecho tener la antena un poco más alerta.


Por eso creo y como siempre que el dialogo es fundamental, es necesario que habléis con vuestros hijos y les contéis las consecuencias que el alcohol tiene para su cuerpo.

Mi hijo es un niño terriblemente practico y su máxima es que "no tomo nada que no me aporta nada", por esta razón por ahora no le llama la atención ni fumar ni beber, creo que el hecho de que estos temas se traten con mucha naturalidad en casa y que usemos ejemplos nuestros reales de nuestras experiencias le han servido para poder tomar las decisiones que esta tomando.

Y a vosotros vuestros hijos ¿os cuentan lo que hacen cuando salen solos?












  • El alcohol es adictivo para todos y cuando se inicia su consumo antes de los 18 años aumenta 5 veces la probabilidad de que se genere una adicción.
  • Los adolescentes corren un riesgo mayor que los adultos a desarrollar enfermedades como la cirrosis del hígado, pancreatitis, infartos hemorrágicos y algunas formas de cáncer.
  • Los adolescentes que consumen alcohol están más expuestos a iniciar actividad sexual temprana, situación que los expone a un mayor riesgo de contagio con el virus del SIDA, las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. De igual modo, incrementan la probabilidad de verse afectados por la impotencia y la disfunción eréctil.
  • Los adolescentes que abusan del alcohol son 4 veces más vulnerables a la depresión severa que aquellos que no tienen un problema de alcohol.
  • El consumo de alcohol entre adolescentes ha sido asociado con muertes por suicidio y accidentes de tránsito.
  • Al ser un depresor del sistema nervioso central, lentifica funciones cognoscitivas (percepción y juicio), motoras (equilibrio y reflejos), y emocionales (sensatez y madurez).
  • El alcohol afecta la absorción de nutrientes en el intestino delgado siendo esto contraproducente para el período de crecimiento en el que se encuentran los adolescentes.
  • El alcohol incrementa la vulnerabilidad de los jóvenes frente al consumo de otras sustancias adictivas.
  • Existe una correlación importante entre el consumo de alcohol y la violencia. Como efecto de la embriaguez no se piensa en las consecuencias de los actos o estas dejan de importar y el bloqueo de las funciones frontales del cerebro incrementa la agresividad. Pueden involucrarse en riñas callejeras, en pandillas y en actividades delictivas.
  • El inicio de consumo de alcohol en la adolescencia incrementa 4 veces la probabilidad de padecer trastornos de personalidad e incrementa al doble el riesgo de ser alcohólico antes de los 24 años. 

El target, los teens.

lunes, 11 de abril de 2016

Si nos seguís en Facebook, habréis podido comprobar (porque lo hemos compartido allí) que cada vez más empresas están dirigiendo sus productos a un target específico: el de los teens. El de los adolescentes.


Al contrario de lo que muchas madres y padres con hijos pequeños creen, los bebés crecen. Sí. Crecen. Y se hacen mayores. Y esas dulces cositas a las que queremos con locura y a las que achuchamos, besamos, arrullamos... todo con mucho, mucho amor y mimo, se convierten en unos cardos borriqueros adolescentes que ya no quieren ni nuestros besos, ni nuestros mimos ni nuestros arrullos.

Y digo lo de que no lo creen muchos de esos padres y madres porque, en este mundo blogosférico en el que nos movemos, existe mucho blog de madres de bebés, madres embarazadas, padres primerizos... Mucho de cómo educarles de pequeñitos, de a cuál guardería llevarles, si les duermes con qué método, que si colechas, que si crianza con teta hasta los 18... Pero nadie, a excepción de Teresa y de mí, se preocupan porque esos niños adorables crecen y ya no son tan adorables.

Pero parece ser que eso mismo que Teresa y yo fuimos capaces de ver (y sufrir) desde hace unos años, también lo deben estar sufriendo los directivos de El Corte Inglés, o Yo Dona o Sunny Delight y están promocionando productos específicos para los pavoncios.

A mi, particularmente, me parece muy bien. Ellos ya no son niños. No se consideran como tal. Y, por ejemplo, la ropa no la quieren ni en sitios donde vendan ropa de bebés, ni en Zara que es donde se la compra su madre. Al menos en mi caso. Y también quieren leer una revista en la que se les hable en el mismo tono en el que ellos se expresan o, un refresco que no les haga sentir como un mañaco de cinco años y sí como su padre después de pegarse una paliza corriendo o buceando.

Y mira que ninguna de estas marcas nos han pagado nada de nada por promocianarlas (que bien lo podrían tener en cuenta, oye). Pero sí es verdad que el segmento de los adolescentes ha estado olvidado durante mucho tiempo. Y es bueno que las marcas se despierten y se centren en ellos. Los mimen y los cuiden. Porque eso también facilita la labor de nosotros, sus padres.

No se si existen más marcas con productos específicos para adolescentes pero si así es y no nos hemos enterado, bienvenidas sean en los comentarios. 

Nosotras, por nuestra parte, seguiremos con la sana intención de expandir nuestra visión por el amplio mundo blogosférico y compartir con todos vosotros nuestras aventuras como madres de hijos adolescentes. ¡Qué no es poco!

50 Cosas sobre mí (como madre de adolescente)

lunes, 4 de abril de 2016

El pasado 19 de marzo, en el número 884 de la revista Mujer Hoy, Care Santos escribía en su sección de siempre conocida como "Supermami", 50 Cosas sobre mí (como madre) y podéis leerlo aquí.

A mi, estas listas me chiflan y me dio la idea para escribir el post de hoy: 50 cosas sobre mí (como madre de adolescente) porque, aunque parezca difícil o inimaginable, no creo que sea igual como madre cuando mis hijos eran bebés que ahora que ya están en edad adolescente. 

Allá voy. 

1. Todavía no tengo claro que edad prefiero, si la época de bebés o la época de adolescentes.
2. Las dos épocas me parecen duras.
3. Aunque duermo mucho mejor ahora que sois adolescentes.
4. Me encanta hablar con vosotros cuando el pavo no está presente.
5. Me desespero muy rápido cuando el dichoso pavo hace acto de presencia y desordena nuestra familia.
6. Pero comprendo que debéis sufrir el pavo ahora que no dentro de unos años a destiempo.
7. Incluso cuando tenéis el pavo, os comprendo porque creo que sufrí tanto como vosotros e incluso, según la Yaya, mi pavo todavía dura.
8. Siento admiración por vosotros porque, incluso sufriendo la adolescencia, tenéis una capacidad enorme de adaptación y superación.
9. Yo intento daros todo el amor que puedo incluso cuando tengo ganas de espachurraros y lanzaros volando al infinito.
10. No quiero ser la típica madre coñazo y confío mucho en vuestra responsabilidad.
11. Sois, a veces, mucho más responsables que yo.
12. Me duele enormemente cuando sufrís e intento no entrometerme para lo que hago un gran esfuerzo.
13. Quiero saber todo lo que pasa por vuestra mente.
14. También me encantaría conocer vuestros secretos.
15. Entiendo que no puedo ser porque no soy vuestra amiga sino vuestra madre. Pero me muero de la curiosidad.
16. Me fastidia reconocer mis defectos que son mucho más visibles ahora que vosotros ya sois mayores.
17. Pero también quiero que entendáis que soy persona antes que madre con sus virtudes y sus defectos.
18. Me aburre enormemente pensar en las cenas. Y soy feliz cuando la preparáis vosotros.
19. Me encanta compartir la ropa con mi hija adolescente. Me hace sentir joven.
20. Aunque acompañaros al aeropuerto para un viaje del cole o llevaros al cine porque habéis quedado con vuestros amigos, me hace sentir mayor. ¡Siento todavía que soy yo la que se tiene que ir de viaje a Irlanda y no tú!
21. Soy una madre cariñosa que se esfuerza por ser cariñosa.
22. A la vez, soy bastante despegada. Os echo de menos cuando no estáis pero tampoco me muero ni lloro por las esquinas.
23. Pienso que lo estáis pasando bomba como yo lo pasé y por eso, no me preocupo ni un poquito.
24. Incluso, me habría debido preocupar en algún momento porque no lo estuvierais pasando bien pero, mi mundo de yupie me ha impedido verlo o imaginar vuestro "sufrimiento"
25. No quiero influiros con mis opiniones pero no puedo dejar de opinar. ¡Es terrible!
26. Ni tampoco en cuanto a gustos se refiere pero, ¡también lo hago!
27. Que cometáis vuestros propios errores es la mejor de las enseñanzas.
28. Sólo me queda ser capaz de dejaros cometerlos.
29. Siempre quiero ahorraros el sufrimiento.
30. Quiero que os sintáis orgullosos de mí.
31. Me gusta mucho cuando una amiga tuya alaba mi ropa, o mis zapatos o algo mío porque creo que así también os sentiréis orgullosos de mí.
32. Quiero estar a la altura de las circunstancias. 
33. Creo que una infancia y una adolescencia feliz, hace personas felices.
34. Intento no cometer los mismos errores que mis padres.
35. Me gusta mucho viajar con vosotros.
36. Pero también me gusta descansar de vosotros cada cierto tiempo. Mi mente lo necesita. 
37. Soy madre gritona cuando "entro en barrena" pero me gustaría no serlo. 
38. Odio la ñoñería. 
39. Y a los niños mimados y tiranos.
40. En ese sentido, intento no pasaros una pero no se si siempre lo consigo.
41. No me gustaría transmitiros valores equivocados como el materialismo o darle más importancia a las cosas que a los sentimientos o a las personas.
42. No creo que siempre lo consiga. Adoro los bolsos y los zapatos y soy incapaz de disimularlo.
43. Me gusta ver películas con vosotros. 
44. La saga Divergente es la que más me gusta. 
45. No leo libros sobre cómo educaros.
46. Voy de oído.
47. Intento aceptar que no todo es como a mi me gustaría.
48. Que ya también tenéis vuestro propio criterio. Y muchas veces, es mejor que el mío.
49. Lo único que me preocupa es que seáis felices siempre. Que utilicéis el sentido común.
50. Y que sepáis que os queremos muchísimo.

Todas las etapas de nuestros hijos tienen su parte positiva y su parte negativa. La buena de la adolescencia es que son capaces de leer y de entender. Y eso espero que hagan mis hijos con esta lista: leerla y comprenderla.